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Cuando descubrimos que los agentes podían trabajar por nosotros

Descubre el momento en que entendimos que la IA dejaba de responder preguntas para empezar a trabajar junto a las personas.

Hay momentos en los que no descubres una tecnología nueva. Descubres que estabas haciendo la pregunta equivocada.

Eso fue exactamente lo que nos ocurrió en Xternus.

Durante mucho tiempo utilizamos la inteligencia artificial igual que la mayoría de las empresas. Le pedíamos que redactara un correo, resumiera un documento, preparara una propuesta o respondiera una consulta concreta. Cada interacción empezaba y terminaba con un prompt. La IA respondía, nosotros continuábamos trabajando y el proceso volvía a empezar una y otra vez.

Pensábamos que ese era el gran cambio que estaba trayendo esta tecnología.

Hasta que un día nos dimos cuenta de que lo realmente interesante no era que respondiera mejor. Lo verdaderamente revolucionario era que podía empezar a trabajar por nosotros.

Ese descubrimiento cambió por completo nuestra manera de entender la inteligencia artificial.

De repente dejamos de preguntarnos cómo escribir un mejor prompt y empezamos a preguntarnos algo mucho más ambicioso: ¿qué parte de nuestro trabajo podríamos dejar de ejecutar nosotros para que la realizara un agente?

La diferencia parece pequeña, pero no lo es.

Un prompt resuelve una tarea concreta. Un agente persigue un objetivo.

Si necesita consultar varias fuentes de información, las consulta. Si tiene que generar un documento, lo genera. Si después debe enviarlo a otra persona, actualizar un sistema o desencadenar el siguiente paso del proceso, también puede hacerlo. Todo forma parte del mismo flujo de trabajo.

En ese momento comprendimos que ya no estábamos utilizando una herramienta. Estábamos incorporando un nuevo miembro al equipo.

No porque sustituyera a una persona, sino porque empezaba a asumir parte del trabajo operativo que antes dependía completamente de nosotros.

Ese fue, probablemente, el cambio de mentalidad más importante que hemos vivido en los últimos años.

Hasta entonces habíamos dedicado mucho tiempo a optimizar tareas individuales. Queríamos escribir más rápido, resumir mejor, analizar más información o generar contenidos con mayor agilidad. Todo eso aportaba valor, pero seguía dejando intacto el verdadero problema: la cantidad de pequeñas tareas que conectan unas actividades con otras y que consumen una enorme parte de la jornada.

Buscar información en distintas aplicaciones. Actualizar un CRM. Preparar documentación. Avisar a un compañero. Revisar un expediente. Hacer seguimiento de un proceso.

Ninguna de esas tareas aporta una gran ventaja competitiva por sí sola. Sin embargo, todas juntas condicionan la capacidad de una organización para crecer, responder con rapidez y mantener la calidad del servicio.

Fue entonces cuando comprendimos que los agentes no estaban llamados a reemplazar el trabajo humano. Estaban llamados a hacerse cargo precisamente de esa capa operativa que mantiene funcionando una empresa.

Desde ese momento dejamos de hablar internamente sobre inteligencia artificial y empezamos a hablar mucho más sobre operaciones.

Porque el verdadero debate ya no consiste en qué modelo escribe mejor o qué herramienta genera mejores respuestas. La conversación relevante pasa por entender cómo reorganizamos el trabajo cuando parte de esas tareas dejan de depender de las personas.

Creo que esa será la gran transformación de los próximos años.

Las organizaciones que obtengan más valor de la inteligencia artificial no serán necesariamente las que utilicen los modelos más avanzados. Serán aquellas que aprendan a identificar qué procesos pueden delegarse, cómo coordinar personas y agentes dentro del mismo flujo de trabajo y cómo liberar a sus equipos para que se concentren en aquello donde realmente generan valor.

Mirando atrás, creo que ese fue el verdadero descubrimiento que hicimos en Xternus.

No aprendimos simplemente a escribir mejores prompts.

Descubrimos que, por primera vez, había tecnología capaz de trabajar con nosotros.

Este artículo recoge una de las ideas que más ha transformado nuestra forma de trabajar, pero solo representa una parte del camino. En Dos años construyendo con inteligencia artificial: la historia de lo que aprendimos en Xternus comparto el recorrido completo: desde los primeros experimentos con IA hasta el momento en que entendimos cuál debía ser realmente nuestro papel en esta nueva etapa tecnológica.

Por Igor Fernández